¿Es Hugo Chávez el Capitán de un Barco que se Hunde?

Por Rodrigo Acuña

Alborada.net
11 de octubre 2011

(Publicado originalmente en ingles en New Matilda 10 de octubre 2011)

Dado que el presidente venezolano Hugo Chávez anunció a finales de junio que tenía un tumor canceroso, los medios de comunicación internacional se han puesto frenéticos especulando sobre su estado de salud y han aumentado sus ataques contra su gobierno. Y, ya que Chávez tiene una tendencia de confundir el apoyo al derecho de un Estado a su soberanía frente a la agresión extranjera, con el apoyo abierto de su régimen (como Irán, Libia y Siria), es fácil que algunos periodistas distorsionen la realidad de los acontecimientos aquí en Venezuela.

El 29 de septiembre, el Miami Herald publicó un artículo de Antonio María Delgado, en el que afirmaba que "fuentes cercanas a la situación" tenían información de que Chávez había sido hospitalizado con urgencia debido a una complicación de riñones. Un día más tarde, después de participar en un partido de béisbol, el presidente venezolano realizó una conferencia de prensa, llamando a este tipo de informes "morboso e inhumano".

Chávez específicamente destacó la información publicada en el Miami Herald para hacer su crítica. En julio, el periódico también publicó un artículo de Roger Noriega, ex-embajador de Estados Unidos ante la Organización de Estados Americanos (OEA), en el que afirmó que el ex-coronel militar tenía pocas posibilidades de vivir más de 18 meses.

En otros medios, los análisis han sido más moderados pero también erróneos. Escribiendo sobro el anterior tratamiento médico de Chávez en Cuba, Virginia López en el Guardian del Reino Unido comentó:

"Durante los últimos 12 años, Chávez ha unido a una coalición de actores políticos a través del espectro bajo su marca casera de ideología populista que mezcla, programas socialistas, con instintos Bolivarianos y fuerte retorica anti-imperialista, dirigido al principal mercado exportador de la mayor fuente de ingreso de Venezuela, el petróleo.”

Aunque admite que Chávez tiene un "liderazgo magnético" y "carisma innegable", López afirmó que su "popularidad ha ido disminuyendo como consecuencia de la severa crisis de electricidad del país, aguda escasez de vivienda, y uno de os mayores niveles de homicidio en la región."

Hace unos meses, Rory Carroll - corresponsal principal en América Latina del Guardian – escribió: "La economía tambaleante de Venezuela está forzando a Hugo Chávez a establecer acuerdos con empresas extranjeras para salvar su revolución socialista para que no quede en banca rota.”

En una línea similar, Juan Forero escribió un artículo para el Washington Post con el título: "La influencia de Chávez disminuye en América Latina". Desde el punto de vista de Forero, la autoridad de Chávez ha disminuido "mientras la economía venezolana potenciada por el petróleo ha quedado en quiebra y se han planteado preocupaciones acerca de su estilo de gobierno, que incluye el encarcelamiento de opositores."

Existen algunas dificultades económicas y sociales reales en Venezuela, pero la manera en que los estados vecinos perciben la economía del país son diferentes a los puntos de vista presentados en los medios de comunicación norteamericanos.

Hasta que Chávez se enfermó en junio, los cancilleres y presidentes de casi todos los países de América Latina y el Caribe esperaban en Caracas poder consolidar la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), la tercera cumbre de esa naciente organización. La CELAC, cuya reunión ha sido reprogramada para principios de diciembre, de manera efectiva, trabajará como la nueva OEA, "sin los EE.UU. o Canadá ", de acuerdo con el presidente ecuatoriano Rafael Correa.

En 2008, en otra iniciativa geopolítica que Venezuela promovió, la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) fue ratificada. Se trata de una institución en la que los países sudamericanos pueden discutir asuntos regionales. Venezuela y Brasil también exitosamente presionaron para que UNASUR tenga su propio Consejo de Defensa Suramericano.

Diplomáticamente ambos países dicen que desean ver América del Sur como una "zona de paz". Sus verdaderas intenciones parecen obvias: poner fin a la hegemonía EE.UU. al sur de su frontera donde Washington ha apoyado golpes de estado, el exuberante financiamiento de partidos políticos de la derecha, y las invasiones que han continuado, mucho después del final de la Guerra Fría. Basta con mirar a Venezuela en 2002, Haití en 2004, Honduras en 2009 y Ecuador en 2010.

Recientemente, la Administración de Obama agregó cuatro miembros de alto rango del gobierno venezolano a su lista de “Lideres Foráneos del Narcotráfico”, supuestamente por ayudar a los rebeldes izquierdistas de Colombia. También le asignó $20 millones de dólares a los rivales de Chávez para las elecciones del próximo año.

Los grandes medios de comunicación como El Nacional, Globovisión, y el Grupo Cisneros, como un cable de Wikileaks recientemente reveló, también se han reunido con el ex-embajador norte americano en Venezuela, Patrick Duddy, para discutir líneas editoriales. Y como un estudio del Centro de Investigación Económica y Política (CEPR) publicado en septiembre del 2010 ha señalado, estos medios de comunicación privados, junto con la televisión de cable, todavía dominan el mercado de los medios de comunicación en Venezuela.

A pesar de esta oposición, si las afirmaciones de que Chávez ya está libre de células cancerosas son ciertas, la mayoría de los indicadores apuntan a que él obtendrá otro mandato presidencial el 2012. Las encuestas a favor del gobierno, y las de oposición, colocan su popularidad en un promedio de 55 por ciento, o aun más alto, aproximadamente el 60 porciento.

Aquí en Caracas, los cambios desde mi última visita en 2005 son notables: Han desaparecido los vendedores ambulantes que, en forma estresante, congestionaban las calles del centro y te vendían de todo, desde ropa, y pasta de diente, hasta pornografía. Los vendedores todavía están, pero hay menos y les han sido asignados mercados específicos para trabajar.

En el mercado de San Jacinto en la Plaza El Venezolano, Harold Niebles de 24 años de edad, nota que, a diferencia de trabajar en las calles, es "mucho más fácil trabajar en un mercado dirigido por el estado" donde puede alquilar un espacio para su tienda. Niebles, vendedor ambulante desde los siete años, dice que su preocupación principal son las regulaciones de seguridad del mercado ya que ha habido "demasiados incendios este año".

Cuando se le preguntó si pensaba votar por Chávez en el 2012, Niebles, al igual que su colega Luis Hernández de 18 años, no está seguro, aunque su familia se ha beneficiado de los programas de educación y salud del gobierno.

Del mismo modo, el Boulevard de Sabana Grande en los años anteriores, estaba abarrotado de vendedores ambulantes y los delitos menores eran bastante comunes. Uno de los principales sectores comerciales de la capital, Sabana Grande estos días está llena de familias de clase trabajadora que disfrutan de varias actividades. Hay una adecuada iluminación de las calles y una presencia policial mas fuerte, esto ha hecho la diferencia.

En marzo de este año, la Policía Metropolitana, de hecho, oficialmente fue desmantelada y reemplazada por la nueva Policía Nacional Bolivariana (PNB).

Anteriormente, Venezuela tenía 134 diferentes cuerpos policiales. La Policía Metropolitana fue una de las más notorias en términos de corrupción, ejecuciones extrajudiciales y de servilismo político a los alcaldes locales. Vestidos de civiles, con placas de policía en sus pechos, sostenidas por una cadena, e impermeables azules (formas de identificación que podían ser removidas fácilmente a su conveniencia), cualquier persona sensata evita contacto innecesario con ellos, como lo hice yo en el 2005.

Por lo contrario, la PNB se ha formado en la nueva Universidad Nacional Experimental de Seguridad realizando cursos de ética y derechos humanos. Estas medidas parecen que han producido algunos resultados positivos ya que 100 nuevos funcionarios han sido expulsados por corrupción. En zonas de bajos ingresos, la PNB ha desarrollado programas comunitarios en deportes y cultural que trabajan con 21,000 niños. El gobierno de aquí está interesado en promover estos éxitos pero la juventud de la de la PNB, y su actitud pasiva se resume en patrullar las calles, y eso también es evidente.

En otros rubro, el gobierno de Chávez está llevando adelante grandes obras públicas para hacerle frente los problemas de vivienda en el país. Conocida como la Gran Misión Vivienda, este año se le ha asignado $6.9 mil millones para la construcción de 150.000 viviendas.

Este proyecto está financiado conjuntamente por los bancos estatales y privados. En la televisión estatal, ver imágenes de nuevas viviendas que el estado les ha entregado a los venezolanos, es algo común. A veces están totalmente amuebladas si, por ejemplo, son para víctimas de las inundaciones del año pasado en el estado de Vargas. Chávez afirma que su gobierno construirá 2 millones de casa y apartamentos entre 2011 y 2017.

Cuando se le preguntó sobre la disparidad entre las políticas del gobierno y la falta de cobertura precisa de Venezuela por los periodistas extranjeros, Fernando Travieso - experto en petróleo de la Universidad Bolivariana de Venezuela - fue bastante contundente. "Creo que los que están en crisis, y me entristece... es el norte de Londres con las protestas que se han producido debido a las medidas de extrema derecha que se han implementado."

Desde la perspectiva de Travieso, los periodistas en el Reino Unido y los EE.UU. no miran al mundo con una perspectiva objetiva. Estos periodistas tienen bastantes problemas que deben analizar en sus propios países, tales como las "tasas de crecimiento acelerado de pobreza en los Estados Unidos". Con el precio del petróleo mantenido en un promedio de $100 por barril, y Venezuela reconocida como poseedora de las reservas más grande del mundo de petróleo crudo, el gobierno de Hugo Chávez parece que va a mantenerse en el poder económico para financiar sus políticas nacionales e internacionales, a pesar de lo que otros observadores políticos quieran hacernos creer.

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